Facility Management

El Facility Management pieza clave para implementar criterios de mantenimiento y gestión sostenible

El Facility Management asegura la continuidad de la empresa optimizando sus recursos, y dando soporte en todo momento a toda la organización, en base a las necesidades de la empresa, alineando los objetivos del departamento de gestión y los de la propia Compañía. Este departamento se ha convertido por tanto en una pieza clave para evaluar los nuevos criterios de eficiencia y sostenibilidad en el patrimonio construido y como generador de ventajas competitivas frente a otras organizaciones.

Como proveedores de servicios integrales en cualquier organización, colabora en la mejora de la competitividad de las empresas en donde se trabaja bajo este modelo de gestión facultando a las mismas para que puedan dedicarse de manera eficiente a su actividad natural. Sus criterios deben integrarse tanto desde la primera idea conceptual del proyecto como durante la fase de construcción y posterior ciclo de vida del inmueble.

Ventilación natural, instalaciones de iluminación eficientes, optimización de la luz natural, disminución del consumo de agua, utilización de sistemas de gestión de edificios (BMS), calidad del aire interior, mejora de los servicios ofrecidos, etc., un amplio elenco de parámetros se precisan para maximizar la vida del edificio.
Debe existir un elemento unificador que canalice y centre la visión de los distintos agentes que desde “la cuna a la tumba” del edificio pueden, sin pretenderlo y en base a necesidades parciales, restringir las posibilidades del conjunto. Sin el Facility, difícilmente se alcanzarán unos costes integrales óptimos, tanto en la ya casi asumida eficiencia como en la “novedosa” gestión de huella de carbono.
Su campo de actuación es una oportunidad de desarrollo profesional en el área de la gestión de inmuebles, que tiene como objetivo la mejora de los costes de explotación de los servicios e infraestructuras que dan soporte a la actividad principal de toda empresa. Y para ello, seguramente mediante adaptaciones progresivas, será preciso articular un proceso sistemático que pueda demostrar verificada y documentalmente, desde la fase de diseño hasta al menos un año después de la construcción, que todos los sistemas funcionan interactivamente de acuerdo a la documentación y pretensiones de diseño y de acuerdo con las necesidades operacionales del propietario.
La gestión del mantenimiento limitará la degradación de los activos y, mediante un proceso de mejora continua llevado a cabo mediante inversiones óptimas y necesarias cuidadosamente analizadas, asegurará el buen estado y funcionamiento de todos los servicios minimizando costes y posibles averías, contribuyendo considerablemente al balance económico de la Compañía.
Un nuevo reto para la profesión.

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